Las perlas se consideran como las más bellas de todas las gemas orgánicas. Perlas de calidad pueden ser muy duraderas, pero son mucho más delicadas que cualquier otra piedra o metal: son más suaves y más vulnerables a las fracturas, fisuras y opacamiento. Los aceites, lociones, maquillajes, polvo y sudor pueden apagar el brillo de una lustrosa perla. Con el fin de asegurar que sus perlas se mantengan y sigan siendo relucientemente hermosas, es importante tratarlas con cuidado.
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Evitar exponer vuestras perlas a materiales o sustancias que puedan dañarlas, incluyendo el vinagre, cloro, amoniaco, laca, o cosméticos. Aplicar todos los cosméticos antes de ponerse las joyas con perlas. Después de usar sus joyas con perlas, límpielas con un tibio, suave, paño húmedo para quitar cualquier aceite o suciedad antes de guardarlo.
La joyería de perlas también debe ser lavada periódicamente con una solución de jabón suave y agua tibia. Siempre use un paño suave, limpio y húmedo para lavar y secar sus perlas. Usted puede limpiar las perlas con acetona si se encuentran especialmente sucias, pero recuerde ¡nunca exponer las perlas al amoníaco, vinagre o detergente!

Para mantener fuerte un collar de perlas, cambie la cuerda de vuestras perlas periódicamente. Si os vestís con perlas a menudo, cambiarla anualmente. Lleve sus perlas a un joyero profesional y solicite que el cordón sea anudado entre cada perla. Esto evitará el roce una contra la otra o deslizamiento. Con perlas especialmente pequeñas esto puede no ser posible, pero siempre consulte con su joyero.
Asegúrese de guardar sus perlas en un lugar seguro. Para evitar arañazos o mayores daños, envuelva sus perlas en un paño suave antes de colocarlos en su estuche de joyería. De lo contrario, guárdelos en una suave bolsa individual, caja o recipiente protector.
